En los blogs, como en el resto de relaciones humanas, el interlocutor juega un papel crucial a la hora de transmitir una idea o serie de ideas al resto de receptores. Ya sea simplemente poner en su conocimiento dichos datos o tratar de convencer a álguien de un determinado modo u otro.
De esta forma, una opinión autorizada siempre tiene más poder sobre el resto, independientemente de lo que nos esté contando, sea bueno, malo, o sencillamente vanal. La actitud innata del “ovejismo” se encarga de hacer el resto, y más aún en un mundo tan jerarquizado y regido por las modas que vienen y van en el sentido que toque en cada momento.
Y es posible, que por mucha porquería que nos quieran vender, el simple hecho de envolverlo en palabras provenientes de X o Y les otorgan un valor incandeste y devastador. Lamentablemente, como ya he dicho, es un mundo de jerarquías y se juega a “maricón el último”, por lo que todo el mundo busca la mayor autopromoción posible, y al tratarse de un canal bidireccional (en la mayoría de los casos, gracias a herramientas como los comentarios o los trackbacks) está al alcance de la mano de cada un@ el sacar a relucir todo lo que pueda, más que lo que quiera…
Así pueden aparecer dos vertientes problemáticas: una serie de cientos de comentarios insulsos tipo “primer” o desviaciones políticas sin ningún motivo (porque somos así de idiotas, exponencialmente en algunos individuos, tómese como ejemplo cualquier noticia de la edición digital del periódico 20minutos, en la que te puedes encontrar una reseña al descubrimiento de una nueva estrella, que no tardarán más de dos o tres comentarios en aparecer expresiones del tipo “la culpa es de ZP”, cambiándose ZP por lo que se desee). Y por el otro lado está el spameo barato y sin remordimientos. Una enormísima lista de comentarios que no cuenta absolutamente nada, y que muy posiblemente oculte muchos otros que sí que lo dicen, pero claro, a ver quién es el guapo que va navegando entre miles de comentarios para sacar lo importante, por no hablar de los tiempos de carga
Siendo esto así, tan importante como el continente (un buen diseño, no solo en cuanto a colores, disposición y código), el contenido o las propias actualizaciones (fundamental en mi opinión, no hay algo que me moleste tanto en la blogosfera como un blog fantasma…) lo es la figura del autor, ese interlocutor que va a intentar vendernos una idea que él o ella toma por válida.
Internet es un mundo muy extenso que alberga a los más variopintos seres del planeta. Así pues podemos encontrarmos personas que tienen cosas realmente interesantes que contarnos, o simplemente basura a la que podemos acceder desde otros vertederos, como por ejemplo la televisión. Mucha gente se ha dado cuenta de que ahora mismo es aquí donde está el negocio, y se han lanzado de cabeza a su conquista. Desgraciadamente, muchas veces ese ánimo de lucro ciega las espectativas primeras, o incluso peor, puede que se hayan lanzado directamente con la venda en los ojos, queriendo sacar tajada del disfrute libre de los demás.
Puede que sea éste el motivo por el que nos encontramos autores o blogs adecuados a estar en la cima, pintando las cosas muy bonitas y de muy variados colores para crearnos en nuestro interior una falsa ilusión de grandeza, engañándonos para poder seguir aumentando sus capitales. Y donde digo capitales digo su causa, ya que al igual que un click en un banner o unos euros en la cuenta de paypal dan dinero, el tener una cartera fija de miles de seguidores es similar en cuanto a poder, ya que no dudarán en realizar cualquier mamarrachada que se pase por esas oscuras cabezas que pueden llegar a maquinar estas maquiavélicas tramas.
En nuestro día a día siempre buscamos algo, un objetivo o determinado fin por el cual se rigen todas nuestras acciones y nuestro comportamiento. Sea dinero, un chico/a espectacular, poder, fama, etc etc siempre vamos a necesitar una fuente por la que empezar a escalar, y qué mejor que nos lancen una escalera desde lo más alto.
A partir de aquí, lamentablemente, lo que digamos dejará de tener importancia, ya que somos lo último, y muchos de los que nos aupan simplemente lo hacen para tratar de ocupar tu lugar en el menor tiempo posible.
Opiniones acreditadas y desconocidos cuyas palabras por valiosas que sean no valen nada.


) y justo al ir a adelantarlos he visto como un hombre de aspecto bastante sucio (más que probablemente un vagabundo) metía el brazo en una de estas papeleras verdes alargadas de Bilbao-garbi supongo que para sacar algo que le pudiese valer.


